EL CRITERIO CIENTIFICO DE UNA CAMPAÑA ELECTORAL


Voy a comenzar con la pregunta ¿Para qué se quiere ganar una elección? Parece una pregunta tonta, casi que podría responderse sola, sin embargo la pregunta es el principio para definir una campaña electoral.

Una campaña electoral tiene además del componente político un criterio científico y como todo criterio científico debe comenzar con una pregunta. Hace unas cuantas décadas atrás (principios de los años 60) Joseph Napolitan, sociólogo estadounidense y padre de la consultoría política,  que además fue consultor en más de 100 campañas electorales, llevo adelante la campaña “Kennedy a la presidencia” y decía “Cada campaña es diferente. Cada campaña es la misma”. Parece una contradicción en sí mismo pero encierra una gran verdad y a mi juicio es la misma en la medida que haya una pregunta flotando.

Ahora bien, la pregunta no siempre es la misma, porque encierra una serie de factores que deben ser tenidos en cuenta al momento de elaborar su formulación; en sí, depende de cómo se instale la pregunta, su solidez y como conecta con el estado de ánimo de los electores, si esa pregunta es válida o invalida, es probable que el desenlace, su respuesta, determine el resultado de la elección.

Cuando en el 2012 Jaime Duran Barba se sentó con el equipo de campaña de Mauricio Macri formulo la siguiente pregunta ¿Cambio sí o cambio no?, la pregunta tan sencilla tenía alrededor 3 años de estudio previo, el cual tenía preguntas previas con respuestas para cada segmento electoral, para cada región y para cada ciudadano. En sí mismo, su pregunta tenía respuestas previas que fueron determinadas por estado de ánimo general.  Por lo tanto, cada campaña es la misma pero todas diferentes razones.

-El contexto. Comprender el entorno en que se encuentra cada candidato/a. Por lo general es él o ella quien  tiene la sospecha de que el elector vota por ellos y por lo que dicen. El primer criterio para elaborar una pregunta científica de campaña es separar al candidato del elector. Las 3 últimas elecciones mostraron por ejemplo que el elector suele tomar la decisión menos épica, y aunque algunos lo hagan por afecto o por compromiso político, en la mayoría de los casos se viene votando por el “menos malo”. Lo que el candidato/a no logra entender es el grado de “utilidad” que el elector busca sobre él, básicamente ser útil al elector y ofrecerse de manera útil, ser una respuesta a su pregunta, entender el sentido de utilidad que el elector busca del candidato es el principal nutriente para empezar una pregunta de campaña. Con lo cual la pregunta aquí seria ¿Cuánto de utilidad tiene el candidato para la ciudadanía en un contexto concreto?

El contexto regional tiene seis elementos que atraviesan a la oferta electoral y definen la demanda electoral: La desconfianza, desilusión, desigualdad, democrisis, divisiones y desinformación. Si consideramos que en los últimos cinco años y quizá más, en la región cada candidato que logro llegar lo hizo con enorme ilusión, de expectativas de cambio, de representación en ese momento y muy rápidamente a los 100 días o menos perdió abruptamente esa confianza. Por lo tanto, una cosa que hay que entender es que el voto es un “voto prestado”, un voto para que el otro no gane, no es un voto al candidato. Es decir, en el mayor de los casos no han votado al candidato, si no que el candidato ha sido útil como opción ante el elector.

Por lo tanto, ante situaciones muy abiertas, con sociedades donde la desigualdad es creciente, donde las generaciones más jóvenes tienen mayor nivel de insatisfacción democrática y los altos niveles de desinformación propicias por las redes sociales que son tierra fértil para la creación de Fake News, la primer tarea es entender como estos contextos definen, determinan, condicionan, limitan y ofrece alternativas a la propuesta electoral.

El desarrollo de una estrategia de campaña efectiva (que no significa que garantice el éxito) tiene un 60% de análisis, un 25 de estrategia y un 15% de comunicación. Que es lo que sucede, que todos los candidatos se lanzan a la comunicación, a las redes sociales sin haber estudiado previamente el comportamiento del electorado. Y aquí aparece el elemento central del criterio científico de la campaña electoral: En el siglo XXI las campañas no se hacen con instinto si no con investigación rigurosa y sistémica. Comprender las diferencias estadísticas entre  la media y el promedio. El estudio de la demoscopia y algo fundamental, o se paga a un encuestador por encuesta realizada o se paga a un encuestador por un compromiso real con la verdad. Y allí residen las fallas de las últimas encuestas. Se paga para encuestar y no para descubrir la verdad. Y la verdad está determinada por la investigación rigurosa y sistémica que permite la elaboración de una pregunta eficaz.

En conclusión, existen varios elementos para entender cómo se deben desarrollar las campañas electorales en el siglo XXI, Joseph Napolitan fue el padre del ejercicio pragmático de colocar las ciencias sociales al servicio de la política, comprendiendo elementos que en su época eran avanzadas y que hoy se están llevando a cabo. Una buena campaña electoral no garantiza el éxito pero una investigación exitosa de la sociedad y el electorado garantiza un éxito a futuro.    

 

Próximo artículo: El desafío electoral de los equipos de campaña.

 

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